jueves, 10 de mayo de 2012

Un profesión bastante peligrosa


¿Qué pensarías de un hombre que se juega la vida tres veces al día?


Reseña elaborada por la Profra. Marina A. Herrera Vázquez

No estamos hablando de un bombero, de un minero o de un sujeto que se sumerge en las entrañas del drenaje de la Ciudad de México en pleno siglo XIX. 
Seguramente a lo largo de la historia de la humanidad, el soldado ha sido un empleado cuya vida corre peligro todos los días. En la Roma Imperial o  los ejércitos de Carlo Magno hasta el momento actual, es una profesión muy peligrosa, sin embargo, en el Renacimiento, el trabajo del catavenenos era tres veces más peligrosa.
Ugo, es un humilde campesino que un día cambia radicalmente su vida. Un ciervo, llega inesperadamente a su huerta perseguido por una jauría de enloquecidos sabuesos y tras ellos, el Duque Federico. Sin preguntar, el tirano lo hace prisionero y lo culpa por que la presa se ha escapado.
¿Qué pensarías si te ofrecieran trabajar en el mejor de los palacios a cambio de salvar tu vida? 
Ugo se ve obligado a servir al Duque Federico, en un pueblo congelado en la Edad Media, cuando en toda Italia, el Renacimiento seducido a los crueles señores de Florencia, Venecia y Roma. Corsoli, representa el más caduco pueblo. A ese lugar llega el infortunado Ugo con su pequeña hija Miranda.

A cambio de su vida, el campesino realizará la más peligrosa profesión de los sirvientes de Duque: probar cada alimento antes que su señor. Sin ninguna experiencia, Ugo prueba alimentos que nunca habían sido degustado en su hogar. ¿Qué había pasado con el catavenenos anterior? 

Ugo decide cuidar su vida, la de su hija  y por tanto la del Duque. Envuelto en intrigas, traiciones y desconfianzas transcurren cinco largos años. Federico es cruel con todos sus sirvientes, indiferente con sus hijos y deshonesto con su esposa.

Todos los cortesanos le tienen miedo, pero muchos de ellos han pensado en eliminarlo, en este ambiente, Ugo se convertirá en un astuto catavenenos que todos los días se jugará la vida a cambio de proteger a otro hombre que también aprende a odiar.

Entre pasajes graciosos, llenos de descripciones físicas y psicológicas de los personajes Ugo nos descubre los secretos de Federico, quien se convertirá por amor en un verdadero mecenas renacentista.  Ambos personajes desarrollan una simbiosis que los llevará a la destrucción de uno de ellos.

Pero lo mejor es acompañar a Ugo en este laberinto de intrigas, deslealtades y traiciones típicas de un mundo que sólo recordamos por la belleza de sus obras artísticas.

Peter Elbling, El catavenenos, Ed. Planeta, 2007
  

No hay comentarios:

Publicar un comentario