jueves, 10 de mayo de 2012

Un viajero nada común.


EL VIAJE DEL ELEFANTE, DE JOSÉ SARAMAGO


Reseña de la Profra. Aleida Bringas Hidalgo

         A mediados del siglo XVI, Salomón fue llevado desde la India hasta Portugal donde causó una gran admiración entre la corte del rey Juan III. Sin embargo, dos años después los cortesanos se han olvidado de él y vive descuidado y sucio en un cercado en compañía de su fiel Subhro.
            Una vez que el rey se ve en la necesidad de hacer un regalo excepcional al archiduque Maximiliano de Austria, su esposa Catalina se da cuenta de que Salomón puede ser la salida perfecta, pues para ella es “una bestia que no tiene oficio ni beneficio, ni esperanza de provecho”. De ese modo, se deshacen de él, e impresionan a las cortes europeas con un obsequio sin igual.
            Así inicia la travesía que llevará a Salomón a recorrer buena parte de Europa, ignorante de las disputas políticas que se dan en torno a su presencia, provocando toda serie de incidentes, algunos de corte mundano donde el protagonista se desenvuelve con gran carisma y generosidad, otras bélicas como el conato de enfrentamiento entre soldados portugueses y austriacos que por cumplir con sus órdenes pretenden mostrar superioridad tratando como enemigo al otro ejército, y también  peripecias de corte místico, como un enfrentamiento con un cura que pretende exorcizarlo con agua del pozo.
            Muy lejos de la tierra donde nacieron, Salomón el elefante y Subhro, su cornaca, tienen su destino en las manos, primero del rey de Portugal y luego del archiduque austriaco. En el trayecto le enseñarán al lector hermosas lecciones de vida en medio de variadas anécdotas, unas divertidas, otras trágicas, en medio de muy diversos paisajes europeos, donde un elefante parece totalmente extraño, fuera de lugar, pero sostenido en esa posición por los caprichos reales.
            José Saramago, quien obtuvo el premio Nobel de literatura en 1998, nos lleva a través de las palabras en esta travesía, donde se mezcla la realidad con la fantasía, donde se manifiestan las virtudes y los defectos humanos, sus fortalezas y debilidades ante la mirada sabia e impasible del paquidermo, en apariencia indiferente ante su suerte, mientras tenga alimento, agua y a su cuidador, compañero de tantas aventuras y desventuras, con quien ha aprendido a hablar sin palabras.
            Este escritor portugués se encontró con la historia de Salomón por mera casualidad, en un restaurante vienés, donde pudo contemplar unas pequeñas esculturas de madera puestas en fila y representando personajes y edificios europeos que despertaron su curiosidad. Su anfitriona le platica que esas figuras evocan el viaje de un  elefante que, en 1551 es trasladado desde Lisboa hasta Viena.
            A partir de la respectiva investigación, la genial pluma de Saramago hace surgir este relato, combinación de hechos reales e inventados, unidos gracias a su peculiar estilo literario.
            El viaje del elefante es una manera atractiva de acercarse a los escritos de Saramago, quien en otras obras, como Ensayo sobre la ceguera, la cual le mereció el premio Nobel ya citado, El evangelio según Jesucristo, La caverna  o Las intermitencias de la muerte, por mencionar algunas, lleva a sus lectores a los laberintos más profundos del alma humana, con una muy disfrutable mezcla de imaginación, compasión e ironía, cualidades destacadas por la Academia Sueca.    

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